Distribución y hábitat
El margay habita en un área que abarca desde el
estado mexicano de Sonora y el Valle Bajo de Rio Grande de Texas hasta
Uruguay y Argentina (Gallo-Reynoso and Navarro-Serment 2002). Unicamente se
conoce un espécimen del período histórico de Texas: un adulto macho cazado
en Eagle Pass que ingresó en 1852 a la colección del Museo Nacional de
Estados Unidos (Hollister 1914).
Debido a que el margay generalmente es menos
abundante que el ocelote en esta área geográfica (Goldman 1920; Leopold
1959) y tiene hábitats secretos, se desconoce si los margays siguen viviendo
al sur de Texas. La desforestación extensiva y despeje de arbustos que ha
tenido lugar aquí, sobre todo la destrucción del bosque de árboles altos de
ahuehuete o sabino (Taxodium mucronatum) y palma de micharos (Sabal
texana) a lo largo del Rio Grande Bajo no deja mucha esperanza.
El espécimen de Eagle Pass se diferencia de los
margays mexicanos en el hecho de que su pelaje es más largo, tiene manchas
negras sólidas en la espalda, en vez de áreas adyacentes más claras (Goldman
1943). Por esta razón, el espécimen del margay encontrado en Eagle Pass fue
clasificado como una subespecie única, dándosele el nombre científico de
Leopardus wiedii cooperi (Goldman 1943).
Aunque muchas personas asumen que el margay
únicamente se encuentra en los bosques tropicales de tierras bajas, Nelson y
Goldman (1931) capturaron un espécimen macho adulto de este felino a una
altitud de más de 3000 metros, cerca de la cumbre del Cerro San Felipe, en
Oaxaca, México en 1894. Aunque es posible que éste y el espécimen de Eagle
Pass tan sólo fueran felinos individuales que vagabundeaban fuera de sus
hábitats normales, este hecho demuestra que tenemos mucho que aprender
acerca del margay.
En este sentido, existen registros
prehistóricos de especial interés debido a que sugieren una mayor
penetración de estas especies en lo que hoy se conoce como Estados Unidos de
América. Por ejemplo, un espécimen subfósil del margay de 2,400 A.C. fue
recogido en un yacimiento de conchas en una zona de marisma cercana a la
desembocadura del río Sabine en el Condado de Orange, Texas (Eddleman y
Akersten 1966). Esta localidad está ubicada a corta distancia de la frontera
oeste entre Texas y Louisiana.
El ocelote actualmente habita una región que
abarca desde el sur de Texas y Sonora hasta el norte de Argentina y Uruguay.
No obstante, su área geográfica en épocas históricas fue considerablemente
mayor. En el siglo XVIII, había ocelotes en todo el Estado de Texas y
también en algunas partes de los Estados de Arkansas, Louisiana y Arizona
(Hall 1981). La desaparición del ocelote de la mayor parte de su área
geográfica en Estados Unidos constituyó una gran pérdida, como Audubon
observó, ya que es el más hermoso de los felinos que se encuentran en
Norteamérica (Audubon & Bachman 1846).
Según estudios acerca de los ocelotes que
quedan en los Estados Unidos (es decir, los del sur de Texas), éstos se
restringieron a hábitats de espinos y bosques densos con más de 75% de
cobertura de follaje (Shindle 1996, Shindle & Tewes 1998;
Harveson et al. 2004; Horne et al. 2009). Lamentablemente, debido al despeje de arbustos
y desforestación extensivos por parte del hombre, menos del 1% del sur de
Texas ahora conserva esta clase de hábitats (Tewes & Everett 1986). El
resultado es que los últimos ocelotes sobrevivientes de los Estados Unidos (aproximadamente
100 en número) actualmente se encuentran en peligro porque sus hábitats de
arbustos y bosques prácticamente han desaparecido (Mora 2000; Haines et al.
2005; Janecka et al. 2007, 2008).
Estudios realizados en otras partes del área de
influencia del ocelote confirman que este felino prefiere la cobertura densa
de los hábitats de bosques y espinos (Ludlow & Sunquist 1987; Emmons, 1988).
En los llanos de Venezuela, por ejemplo, los ocelotes rastreados por radio
pasan la mayor parte de su tiempo (81%) en los bosques (Sunquist y
colaboradores 1989). Evitan los hábitats de sabanas de palmeras y montes de
arena que son más abiertos, salvo por las noches en que ocasionalmente
visitan estos hábitats (Sunquist y colaboradores, 1989). Ludlow & Sunquist
(1987) sugieren que los ocelotes prefieren las cubiertas densas porque sus
presas son más abundantes ahí que en hábitats más abiertos. No obstante,
también es posible que los ocelotes rehuyen de las áreas abiertas para
evitar enemigos. Konecny (1989) siguió con radio ocelotes y margays
simpátricos en Belice y descubrió que ambas especies preferían los bosques.
Hábitos alimentarios
Konecny (1989) estudió y comparó los hábitos
alimentarios del ocelote y margay simpátricos en el bosque tropical de
Belize. Descubrió que ambos felinos principalmente se alimentaban de
mamíferos pequeños, pero se concentraban en diferentes especies. Los margays
cazaban más presas arbóreas que los ocelotes concentrándose en roedores
arbóreos, tales como las ratas trepadores de orejas grandes (Ototylomys
phyllotis) y ardillas montañeras (Sciurus deppei). Además, los
margays se alimentaban más de pájaros pequeños, frutas y artrópodos que los
ocelotes.
Los ocelotes se alimentaban más de presas terrestres que los margays, menos pájaros, e incluían animales más grandes en su dieta. Las
presas que con más frecuencía consumían los ocelotes eran las zarigüeyas (Didelphis
marsupialis comúnmente conocida como "tacuazin",
"chucha común", "mucura", "yalu", "muca", "raposa"; Philander
opossum más conocida como "chucha gris de cuatro ojos", "pericote", "cuica
común; "ratón tlacuache Marmosa spp.) y los
armadillos (Dasypus novemcinctus). Los
ocelotes también comían Agouti paca más comúnmente conocido como "paca",
"majaz", "guagua", "picuru", "guanta", "lapa"; Rattus rattus – Rata
negra; Mazama americana – venado colorado; y Tamandua mexicana
– oso hormiguero común.
Otros estudios confirman que el ocelote depreda
principalmente mamíferos terrestres de tamaño pequeño a mediano. En los
Llanos de Venezuela, Sunquist et al. (1989)
descubrieron que el ocelote se alimentaba principalmente de ratones de caña
(Zygodontomys brevicauda), ratones de bolsa (Heteromys anomalus),
también conocidos como "ratones espinosos"), ratas de pantano (Holochilus
brasiliensis) y marmotas (Marmosa robinsoni). No obstante,
también comían frecuentemente salamandras, sobre todo el género Iguana. En
un bosque tropical de Costa Rica, Chinchilla (1997) descubrió que el ocelote
usualmente se alimentaba de roedores terrestres de tamaño pequeño y mediano.
Las presas más frecuentes eran el ratón espinoso (Proechimys semispinosus,
también conocido como "mocangué" o "sacha cuí") y el ratón semiespinoso (Heteromys
desmarestianus, tambien conocido como "ratón de bolsa"). También comía
una especie de pájaros, la pava cojolita (Penelope purpurascens).
En la amazonía peruana (Emmons 1987, 1988)
encontró resultados similares. En el bosque húmedo tropical virgen, los
ocelotes principalmente se alimentaban de roedores terrestres pequeños. Las
especies consumidas con más frecuencia eran varias especies de ratones
espinosos (Proechimys ssp), seguido por las ratas arroceras (Orysomys
ssp). También comían pájaros, serpientes y salamandras, aunque no se
identificaron las especies. Los ratones espinosos y las ratas del arroz eran
los mamíferos terrestres pequeños más abundantes del área. En consecuencia,
Emmons llegó a la conclusión de que el ocelote, al igual que otros felinos
del bosque húmedo, era un cazador oportunista que se alimentaba de cualquier
animal que encontrara y pudiera doblegar.
En los Llanos de Venezuela, Ludlow y Sunquist
(1987) también informaron que los ocelotes eran cazadores oportunistas.
Durante la temporada de lluvias, época en que los cangrejos de tierra son
abundantes, éstos eran la presa principal de los ocelotes. Sin embargo,
durante la temporada seca, época en que los cangrejos de tierra son escasos,
los roedores e iguanas fueron la presa principal. Los investigadores
concluyeron que, durante la temporada de lluvias, los cangrejos
proporcionaban a los ocelotes una fuente de alimentos fácil de capturar que
parcialmente reemplazaba la presa normal de su dieta. En un
bosque tropical deciduos en el estado mexicano de Jalisco, la iguana de la
roca (Ctenosauro pectinata) era la presa más importante de los
ocelotes, seguida del ratón de bolsas bucales (Liomys pictus;
Meza et al. 2002).
Beebe (1925) registró la depredación por el
margay de las cuatro especies animales que se indican a continuación en
Guyana Británica: el machín negro (Cebus apella, también conocido
como "mico maicero"), el perezoso de tres dedos (Bradypus tridactylus),
el puercoespín (Coendou prehensilis, también conocido como "erizo") y
el momoto coroniazul (Momotus momota).
Durante la Estación Seca en el Estado de São
Paulo, SE Brasil, Wang (2002) encontró que el ocelote, el margay y el
tigrillo chico (Leopardus tigrinus)
simpátricos se alimentaban principalmente de pequeños mamíferos terrestres
(1 Kilogramo) La diferencia entre el ocelote, el margay y el tigrillo chico
es que el primero también se alimenta de mamíferos más grandes (3 kilogramos),
es decir el perezoso de tres dedos y el Armadillo de nariz larga (Dasypus
novemcinctus) y de más serpientes, mientras que el Oncilla come más aves.
El Margay era más general y no se concentraba en una especie en particular.
Acecho por parte de sus
enemigos
Al igual que muchos depredadores, el ocelote y
el margay a veces son atacados por animales que desean cazar para
alimentarse. En la amazonía peruana, Emmons (1988) observó un grupo de pavas
amazónicas (Penelope jacquacu) que atacaban un ocelote. En otras
cuatro ocasiones, también observó varias especies de monos (el coto mono
Alouatta seniculus, el maquisapa Ateles paniscus y el machín
negro Cebus apella) que emitían fuertes gritos de alarma desde los
árboles sobre los ocelotes que caminaban sobre el terreno. Los monos seguían
a los ocelotes mientras éstos se desplazaban por el bosque. En la amazonía
colombiana, Izawa (1978) observó pichicos (Saguinus nigricollis,
también conocidos como "chichicos", "bebelches" o "leoncitos") que
fastidiaban un ocelote.
Passamani (1995) observó como un grupo de cinco
monos titís de oreja con penacho (Callithrix jacchus geoffroyi) y un
mono tití de máscara (Callicebus personatus) acechaban a un margay en
el bosque húmedo del sureste de Brasil. Durante los cinco primeros minutos
del acecho que duró 22 minutos, el margay se escondió (de la observación en
tierra de la que era objeto) en la copa de una bromelia alta situada a seis
metros del suelo. El acecho tuvo lugar en una ruta arbórea usada con
regularidad por los monos titís para visitar una fuente de caucho importante.
Al igual que muchos otros carnívoros mamíferos
pequeños, los ocelotes y los margays a veces son depredados por carnívoros
más grandes (Palomares & Caro1999). Por ejemplo, en Venezuela, L. Pantin (véase
Mondolfi & Hoogesteijn 1986) observaron un jaguar (Panthera onca) que
cruzaba un llano en la sabana llevando en la boca un ocelote macho adulto
que acababa de matar. Al percibir que era observado por un ser humano, el
jaguar atemorizado soltó el ocelote y huyó. Entonces, el testigo tomó el
ocelote y lo guardó para la identificación positiva de su piel. En Costa
Rica, Chinchilla (1997) descubrió restos de un ocelote en la guarida de un
jaguar, lo que demostraba que este felino más grande a veces come ocelotes.
Patrones de actividad
Al igual que la mayoría de mamíferos, el
ocelote y el margay son animales principalmente nocturnos (Ludlow y Sunquist,
1987; Emmons 1988; Konecny 1989; Crawshaw & Quigley 1989). Ludlow y Sunquis
(1987) sugieren que el ocelote principalmente está activo de noche, porque
la mayoría de sus presas también son principalmente activas de noche. Estos
investigadores también observaron que cuando el ocelote caza presas diurnas
(es decir, presas activas durante el día), tales como pájaros, el ocelote
también se vuelve activo durante el día.
Anteriormente, discutimos la preferencia del
ocelote por la vegetación densa y su evasión de los hábitats más abiertos
durante el día. Aunque por lo general es cierto, es importante observar que
los ocelotes a veces visitan hábitats más abiertos de noche si la oscuridad
es suficiente para ocultar sus movimientos. Por ejemplo, en la amazonía
peruana, se descubrió que los ocelotes eran igualmente activos en las noches
de luna llena que en las noches sin luna oscuras (Emmons et
al. 1989). Visitaban áreas abiertas en las noches sin luna. No
obstante, cuando la luna resplandecía y la luz alumbraba los claros del
bosque, los ocelotes limitaban su búsqueda de presas a la vegetación más
densa (donde había más oscuridad). Emmons et al.
(1989) consideran que el ocelote no puede cazar cuando hay luz que reduce su
capacidad felina de acercarse sigilosamente a su presa. Por esta razón,
argumentan que el ocelote evita las áreas abiertas iluminadas por la luz
lunar o la luz solar. Sin embargo, estos investigadores también reconocieron
que el ocelote puede evitar los espacios abiertos iluminados para evadir
felinos más grandes, tales como el jaguar
(Panthera onca) y el puma (Puma
concolor). Ludlow y Sunquist (1987) también sugirieron que los ocelotes
evitaban los hábitats abiertos durante el día porque estas áreas sólo tenían
unos cuantos lugares de descanso diurnos ideales.
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Información sobre esta Revisión
Esta revisión también está disponible en los siguientes idiomas:
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portugués
Autor: Dr. Paul D. Haemig (PhD
en Ecología
Animal) Ecology Online
Fotografía:
Ocelote, Perú. Foto de
Ellie McCoy (Estados Unidos de
América).
Para citar este artículo:
Haemig PD
2011 La
Ecología del Ocelote y el Margay.
ECOLOGÍA.INFO 9.
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